ARCO reduce el número de galerías: habrá 40 menos que en la última edición.
Es una de las reclamaciones unánimes del sector desde hace tiempo: ARCO era una feria con demasiadas galerías, lo que distorsionaba el sector y el mercado. Pero no era fácil reducir el número. Por varios motivos. El primero, porque las galerías españolas que se caen de la selección, en general no logran encajarlo. Quedarse fuera de nuestro principal escaparate del arte contemporáneo significa poco menos que quedarse fuera de juego, algo así como «jugar en Segunda División». Cada vez que se ha reducido ostensiblemente el número de galerías, las afectadas pasaban a la acción. Y si no que se lo pregunten a la anterior directora de la feria, Lourdes Fernández, y al comité saliente, a los que incluso llevaron ante el Tribunal de Defensa de la Competencia de Madrid, acusados de monopolio. Reducir galerías seleccionadas implica, claro, que haya menos españolas, porque si no ARCO acabaría convirtiéndose en una feria local, poco competitiva a nivel internacional.Pero hay otro problema añadido a...